No entiendo al paso (11) #navidad



No entiendo como había tanta gente un 23 de diciembre transitando el caos de la calle más caótica de la ciudad... y sin ver que el espiritú de la navidad estaba trantando de mostrarnos la magia.


No entiendo al paso... pequeñas cositas cotidianas


No entiendo a Halloween




Vamos a empezar por no entender la festividad en general y su aterrizaje en nuestra cultura en particular, porque nada tiene que ver con nuestra cultura o nuestras tradiciones, es natural que nos cueste entender algo que no nos es propio. Por otro lado, adoptar esta tradición no es muy diferente a celebrar San Patricio, San Valentín, San Jordi o hasta algunos matices de la propia navidad.


De todas formas... no entender que se nos dió por adoptar un ritual con disfraces... misterio y golosinas... sería bastante necio. Es que estos condimentos nos divierten a todos y no necesitamos muchas más explicaciones para sumarnos a una celebración mas que el mero hecho de celebrar... jugar... reversionarnos... escapar de la rutina... decorar algún rincón... inventar un poco.
Sin embargo... de la versión original... nos faltó importar (afortunadamente) la parte que menos entiendo; Qué decir de una tradición extorsiva que educa a los niños en el poder de la presión desde el aparentemente inocente planteo de “dulceotruco”, que decir de un día para salir a tocar timbre y pedir porque sí.
Un mensaje extorsivo como herramienta para alcanzar las metas desde la infancia, llevando al sobredimensionamiento del azúcar como final.

Disfraces, golosinas, supersticiones y hasta decoraciones de mal gusto... son cosas que tomé la decisión de no cuestionar... pero la extorsión y el azucar... ya no se me hacen tolerables.


No entiendo a Halloween... y no por ser extranjero... es por tener estos espantosos mensajes que no hacen falta para jugar a reirnos del miedo 



No entiendo los jueves




Jueves… la antesala de la espera, el antes del prólogo…. La nada misma, el intento desesperado de ser cuando no se es. El jueves tiene ganas de algo, pero nada pasa… 
Lo coronaron los estudiantes universitarios, en sus ganas de no tener clases los viernes y volver a  sus localidades de origen el fin de semana. Los comerciantes lo tratan de posicionar como un día propenso a las celebraciones, como una instancia interesante de desarrollar, pero no hay caso, el jueves es ese amiguito que te crece a la sombra… tratando de entender como haces para estudiar, trabajar o ser un ser social, mientras usa tus mismas estrategias y no le resultan. 


Al jueves le falta actitud, un poco de personalidad y bastante apoyo. Busca legitimar algo que a otros días les sale bastante fluido, busca detener la semana con algo de recreación, pero la sobra carga de responsabilidades. Nos espera, nos invita y lo plantamos. Nos cocina, nos congrega y no resulta. Claramente no es su culpa… necesitamos los jueves para otras cosas… le agradecemos estar ahí para una actividad de una horita, para un paseíto antes de cenar o un brindis pos laboral… pero no como él quisiera, no con las ganas que el espera ser esperado con la esperanza que lo desespera. 

El jueves tiene cara de resignación cada vez que elegimos las pantuflas y nos negamos a aceptarle el refugio. No entiendo el jueves en su afán de anhelar convencernos de que es parte de un fin de semana que lejos está de llegar a su fin, en su alegría no correspondida de ofrecer un alivio a lo que está en pleno furor... no entiendo porque el jueves no entiende que todavía hay mucho para hacer, que el descanso va a llegar, pero todavía no.

No entiendo como el jueves no valora el potencial del que es dueño por tratar en vano de ser algo para lo que no está hecho. No entiendo el jueves, y a mucha gente me recuerdan.


No entiendo al paso (11)




No entiendo el vínculo de mi gato con la lima. Rarísimo. Empiezo a limarme una uña y emerge desde algún lado y comienza a lamer la lima con un amor poco usual. No sé por qué, no sé para qué, pero tiene esa reacción, no para con la lima inerte, si hacia la lima en acto, e movimiento, limando mis uñas.



No entiendo al paso... pequeñas cositas cotidianas,


No entiendo a septiembre




¿Qué es septiembre?
Indiscutiblemente es el mes de la primavera y todo lo que ella implica culturalmente en nuestras sociedades tan escindidas de la vida natural.



Septiembre es florecer de las plantas, pero también florecen las familias en los parques y florecen los encuentros de amigos en las noches y florece la vida académica que entra en cuenta regresiva para cerrar etapas como todos los años.

Septiembre es pic nic, porque nos acordamos de entrar en contacto con el pastito y reconciliarnos con el sol que nos faltó en invierno.

Septiembre es adolescencia y estudiantina, porque el día del estudiante nos pone en agenda esa etapa de la vida, de hormonas, de alcohol y de carcajadas a los gritos, porque celebran la vida de esa manera.

Septiembre es renacer, porque la naturaleza nos muestra con sus brotes que lo que parecía seco y muerto solo estaba esperando el momento de mostrar su esplendor, y todo llega, y todo pasa, y todo cambia, en todos los ámbitos de la vida. Es descubrir los árboles que estuvieron de incógnito el resto del año, y ahora se dejan identificar gracias a la coloración de sus flores.

Septiembre es salir a pasear, buscar excusas, recorrer nuevos rincones de la ciudad y de otras ciudades, inspirados por el verde de la renovación, que con lo amigable del clima y sus presumidas flores, perfuman y colorean nuestra rutina y nuestras escapadas

Septiembre es el mes de las primeras quemaduras del sol, volver a casa con un satisfactorio (y no por eso menos molesto), ardor en todo el cuerpo que se acompaña con un tono fucsia que tiñe los antes cubiertos cuerpos.

Septiembre para muchos es la combinación de alergias y alegrías, estas palabras que tan  parecidas y tan diferentes se mezclan en la nariz y los que padecen las primeras cuestionan las segundas, entre estornudos y fármacos que le sacan un poco la magia al idealizado segmento del año

Y no entiendo porque, pero a septiembre se lo asocia con el amor, y por eso mismo, no hace falta entender a septiembre para sonreírle y dejarse llevar por todas las propuestas que trae para compartirnos.

No entiendo las nacionalidades



Empecemos por decir que si entiendo que para organizar un territorio, necesitamos que sea de un tamaño acotado y que por mas pequeño que sea, siempre va a tener complejidades por la heterogeneidad de sus habitantes... correcto... lo que no puedo entender, como ya me ha pasado con otros temas, es el fanatismo.




Si las nacionalidades son un invento social, cultural, territorial, no veo porque deben mutar en algo identitario y generar sentimientos y pasiones que rara vez se vinculan a accionares positivos... la mayoría de las veces devienen en odio, discriminación y maltrato entre habitantes que se ubican entre lineas imaginarias diferentes y cantan himnos con distintas melodías y visten emblemas de distintos colores... pero todo eso es un invento.


El problema de las nacionalidades es agrupar en un "nosotros" y dejar afuera a un enorme grupo identificado como "los otros", imprimiendo a este vinculo la competencia, la soberbia y las comparaciones que ya todos sabemos que son odiosas.

No sería novedoso ni original hablar de lo poco que entiendo las guerras y creo que ya me expresé acerca de la xenofobia... y es porque me parece incomprensible que siendo todos humanos tengamos problemas de esta naturaleza. No puedo creer que nos genere empatía o rechazo el color de un pasaporte. Y es que sabemos que hay países mimados y países condenados y no tiene ningún sentido esta distinción.

Tengo serios problemas para entender las nacionalidades y más precisamente los nacionalistas radicales, impetuosos, intransigentes y combativos que dejan la vida por su bandera arrancando otras vidas.
Son cosas muy raras las que pasan incluso dentro del "nosotros", ese criterio homogeneizador de diferencias insalvables que se marean en un todo siendo una masa multiforme que solo funciona discursivamente... porque, después de todo, hablar de nacionalidad es simplemente una categoría conceptual, y bastante vacía.

"A veces ciudades diferentes se suceden sobre el mismo suelo y bajo el mismo nombre, nacen y mueren sin haberse conocido, incomunicables entre sí"

Italo Calvino. Las ciudades invisibles

No entiendo las nacionalidades, porque los países no existen más que en el relato, son un territorio elegido por alguien hace mucho tiempo, alguien que nos convenció de ir  todos para el mismo lado y sentir que somos lo mismo… aunque no, porque un país no es su geografía, ni sus dirigentes, ni sus tradiciones, es un nombre y un arbitrario corte irregular en un mapa imaginario que se consolida a causa de mucha sangre y hoy ni nos acordamos de eso, y nos parece muy natural hablar del amor a la nación, aunque no exista.

No entiendo las nacionalidades. Me gustaría que hacia adentro existiera la cohesión que representan y hacia afuera latieran en otra frecuencia con los miembros de nacionalidades diferentes. Creo que el gran tema es la nacionalidad terrícola que no estamos logrando coordinar y ese mega país que no se está sintiendo bien.


No entiendo las cuatro estaciones



Las cuatro estaciones…
Verano… otoño… invierno… primavera…
Tres meses cada una…
El sol… las hojas… la nieve… las flores….

Así me las enseñaron a mí… con Vivaldi agasajándolas de fondo. Lo cierto es que no es cierto… o ciertamente no lo sé. No estoy segura de su absoluta inexistencia, pero tampoco el calendario parece darles entidad.



Como todo en la naturaleza está pautado, pero es flexible, son ciclos, y a ese movimiento le asoma la irregularidad y devienen en imprevisibles efectos con resultados aparentemente aleatorios, pero seguramente explicables.

Individualmente, cada una de ellas presenta ciertas características complejas de asimilar... para no extenderme demasiado, recuerdo  cuestiones que no entiendo de cada una de ellas y en los siguientes links ya las hemos problematizado de manera independiente;

¿Será que todavía existen las cuatro estaciones?
Estoy casi segura, sin ninguna prueba, que el sol sigue viendo a la Tierra dibujar elipses a su alrededor, y eso, como hace rato, debería seguir generando las cuatro estaciones.
Sin embargo, atmósfera adentro, los inquilinos del planeta azul estuvimos haciendo algunas travesuras poco prudentes que podrían indicar que el clima ya no sea tal cual lo repetíamos en aquellos versitos de la escuela primaria.

No siento que coincidan con el calendario, ya no existe el momento de guardar la ropa que no vamos a necesitar por un par de meses, no es tan riguroso el invierno, es bastante más inclemente el verano, siento a destiempo la floración de la primavera y le falta fresco a casi todo el otoño... no logro identificar con claridad las etapas, creo que eso me tiene confundida, o contrariada.

No entiendo las cuatro estaciones, su potencial vigencia, o su inminente desaparición... sus motivos planetarios de existir y sus razones antropocéntricas de desaparecer... no entiendo, pero celebro los cambios, cuando sean.