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No entiendo retro - tributo a mi niña anterior


Ciertamente, no soy de las personas que creen que tenemos un niño interior, creo que màs bien es un niño anterior y que lo vamos re configurando a medida que jugamos a otros juegos y con otros juguetes.

Entonces me puse a tratar de recordar aquellos "no entiendo" lejanos, aquellos que en mi anterior infancia no entendía... 
Fueron tres los que más rápido llegaron a listarse, y los comparto, por si alguien quiere hacer el mismo ejercicio.... aquellas cositas que nos llamaban la atención, que despertaban nuestra curiosidad y nos llevaban a pensar el mundo, cuando estábamos recién llegados a él.

No entiendo retro 
(cosas que no entendía de chiquita)

De esta época de mi vida son estas preguntas

  • ¿Porque la gallina tiene dos patas y el pollo cuatro? (basado en que recordaba fotos de gallinas, y no tenia dudas de que tenían dos patas, pero como en  casa éramos cuatro y todos comiamos pata, el pollo debería tener cuatro)
  • ¿Porque Berugo Carámbula empezó el programa antes de que lleguemos del jardín? (siempre volvíamos del jardín y lo veíamos en la tele, pero un dia que nos quedamos charlando en la puerta con otra mamà y cuando llegamos a casa, ¡ya había empezado el programa! sin que nosotros lo estuviéramos viendo...)
  • ¿Porque cuando me hacia la muerta en la vereda, Dios no me llevaba al cielo? (muchas veces lo quise engañar, me acostaba en la vereda, quieta, inmóvil, y ni respiraba... el objetivo era llegar al cielo, conocerlo y decirle que en verdad, yo estaba viva, que me deje bajar, que era turista allá arriba...  y no funcionó)



No entiendo... desde hace mucho tiempo.


No entiendo las manchas limpias



¿Qué es una mancha?
Estamos muy acostumbrados a asociar esta palabra con la suciedad, con algo que se manchó. Pero lo cierto es que una mancha es una zona de un color diferente que generalmente se distingue del resto de la superficie sobre la que se encuentra… los leopardos tienen manchas y nadie va a tratar de lavarlos.

A mí me gusta buscar formas en las manchas, en las que se limpian como las de pintura, pero no solo en las manchas que manchan; me gusta encontrar formas en las manchas limpias, en esas que son como dibujitos del mundo, arte espontaneo en lugares donde usualmente de tanto verlas no las vemos, en las texturas y cicatrices de las cosas. 
En las imperfecciones hay formas… ahí me gusta buscar, o más que buscar; encontrar, descubrirlas en un descuido, casi sin saber cómo las vi… porque así empecé a jugar este juego, viendo cosas sin esperar verlas, pero sin poder dejar de hacerlo. Ahora si hay momentos en que las busco, pero mucho más seguido, solo las encuentro.

Por todas partes están las manchas limpias y te invitan a jugar. Ya una vez compartí un cuadro pintado por nubes. Las nubes son las manchas limpias más variadas y cambiantes, hay que atraparlas en una foto, porque no permanecen y nos dicen mucho sobre nuestro estado de ánimo…. Una tarde en Nueva Zelanda vi pasar un kiwi por el cielo.

Es un kiwi!

Las manchas limpias que forma el humo son incluso más inestables y no es posible fotografiarlas, hay que seguir el camino inverso y buscar formas en las fotos del humo. En las burbujas también puede haber algún reflejito, incluso en la espuma o en el fuego podemos hacer búsquedas.

También hay manchas limpias permanentes, donde las formas son estables y podemos verlas varias veces. Hace muchísimos años, varias civilizaciones en diferentes épocas y locaciones jugaron a encontrar formas entre las estrellas; las constelaciones, una vez identificadas siguen ahí par que las reencontremos. Igual que las geoformas, que se convierten en piedras o montañas con nombres de objetos que alguien creyó reconocer en ellos. 

Cuando yo era más chica encontré un árbol en la pintura descascarada del suelo de la bañera, cada vez que entraba a bañarme lo veía, una vez identificado, fue imposible dejar de verlo; el tronco, la copa frondosa y hasta un nido marcado en medio del follaje. Parece mentira que el resto de mi familia no lo vea.


En esa misma casa, desde antes que nosotros viviéramos ahí, había un ropero enorme y muy viejo, todas las noches, desde mi cama podía ver un lobito entre las vetas de la madera y cada vez que vuelvo a esa casa sigo explicando a los demás habitantes cómo verlo.


Otra vez, trabajando en un lugar con piso de microcemento encontré un leoncito, 


Una tarde de fiebre que pasé tirada en el sillón de mi casa encontré que la humedad había trazado un dinosaurios en la parte inflada de la pared y la cara de un lobo (si, otra vez veo lobos) en el faltante de pintura 


Mi último hallazgo fue hace poco, cuando descubrí que mi bebe tiene un delfín en la oreja.


Todavía me falta encontrar formas en un montón de manchas limpias como grietas del asfalto, marcas de óxido, la corteza de los árboles, la espalda de algún gato, las vetas del mármol… el mundo está lleno de mensajitos secretos que esperan en silencio ser descubiertos para robarnos una sonrisita cómplice, tesoritos sencillos para disfrutar la vida cotidiana.


No entiendo como no jugamos a buscar formas en las manchas limpias


No entiendo al paso (6)



No entiendo mucho a las escaleras mecánicas...
Son muy lentas y a diferencia de otros países, no hay códigos de uso para viajar en ellas


No entiendo al paso... pequeñas cositas cotidianas,


No entiendo el “Miguelito”



Me gusta viajar, me gusta recibir extranjeros y me gusta probar cosas nuevas.

Hace un par de años, desarrollé una mini adicción por una golosina mexicana (hay muchas que me gustan, pero esta es especial por lo simple) y no entiendo de que se trata.


Lo primero que se hace difícil de entender es que en este país, le llamen “dulces” a sus golosinas que son curiosamente todo, menos dulces.

Se llama Miguelito y según su web oficial nace entre 1973 y 1974 cuando “Valente crea "Chamoy Miguelito Polvo Enchilado y de Sabores", gozando inmediatamente de gran popularidad. Cabe resaltar que éstos fueron envasados en la primera máquina para polvo diseñada por el propio Valente.”

¿Qué es un Miguelito?, ni más ni menos que como dice su pequeño sobrecito “azúcar salada, enchilada y acidulada”


¿Alguien entiende que es el azúcar salada? ¿acaso no suena absolutamente contradictorio?
Me parece que el secreto está en dejar de hacerle tantas preguntas, cortar una esquinita del sobre y permitir que el tradicional, original y orgulloso sabor mexicano haga fuegos artificiales contra el paladar.


El Miguelito tiene un gusto picantón, salado, dulce y acido que nadie sabe de qué se trata, pero enamora y fanatiza; Fiesta de sabores que sorprenden, pero no disgustan. Desorientan por la multiplicidad de sensaciones cuando la arenilla se desparrama por la boca haciendo gala de ese variado espectro. 
No hay mexicano que cruce la frontera sin su provisión de Miguelitos, o que no los nombre con el brillito en los ojos de quien evoca a un ser querido.


No entiendo el Miguelito, ¡pero como me gusta!


No entiendo de qué color son las burbujas



¿Como saber que hay una realidad exterior a nuestras percepciones? ¿Como pensar un mundo  preexistente a nuestra experiencia de él? ¿Como entender los matices que la subjetividad le imprime a todo?


Asumir la imposibilidad de objetividad es desafiar toda intensión de certeza, es animarnos a habitar la incertidumbre y coexistir desde ahí.


¿De qué color es una burbuja?
Todo depende de cómo refleje y refracte la luz


Así nuestro mundo iridiscente. El ángulo de observación es el que crea los colores de la vida. Inquietos arcoíris bailando para pintar confusión y que la producción de sentido sea tan múltiple como los perceptores que la interpelan


Iridiscente cosmos de dimensiones múltiples. Curiosos indicios, piezas raras para crear. Divertido eclipse de verdades que nos atraviesan y nos enojan mientras nos invitan a jugar.
Mundo iridiscente, burbuja mística inevitable que nos hace creer que nos rodea, cuando claramente nos habita. Mundo de apariencia externa que solo aparece desde nuestro interior.


Iridiscencias policromáticas en la polisemia de nuestra cotidianidad. Lo dado y lo construido, enigmas de la eternidad.
Cada vez es más fácil entender el silencio de la caída de una rama de árbol en el bosque en soledad.

No entiendo de que color son las burbujas... capaz que del color de la realidad.


No entiendo las Cataratas del Iguazú



Al norte de Argentina y al sur de Brasil se encuentra, sobre la frontera entre ambos e inmerso en el magnífico entorno de selva subtropical, el parque natural Iguazú.

Este jardín binacional es un verdadero show de la naturaleza y, según los habitantes de la zona, el espectáculo tiene por escenario el lado argentino y como platea el lado brasilero.


Las cataratas, se originaron hace 200 mil años donde se juntan los ríos Iguazú y Paraná, en el lugar que hoy se conoce como la Triple Frontera por ser un punto de convergencia entre Brasil, Paraguay y Argentina, sin embargo, actualmente se encuentran a 22 kilómetros de aquella desembocadura en la que se formaron.

El Río Iguazú alimenta los 275 saltos de hasta 80 metros de altura por los que fluyen un promedio de 1.500 metros cúbicos de agua por segundo, que  en temporada de lluvias (de noviembre a marzo) ascienden a más de 12.700. 
El nombre de este río y de las cataratas (Iguazú) viene del idioma guaraní y significa “agua grande”, de hecho, estas cataratas son las más grandes del mundo (cuatro veces más extensas que las del Niágara, en Estados Unidos)


En Argentina, las pasarelas permiten recorrer los saltos de agua con una gran proximidad, experimentando de cerca el ruido y la sensación que el agua genera en el ambiente, de este lado se encuentran dos tercios de las Cataratas del Iguazú. En Brasil, es posible obtener las mejores fotografías, ya que la vista es más amplia y se pueden apreciar los saltos y la caída del agua que con su fuerza, da origen a una nube de llovizna de 30 metros de altura.

Se trata de un destino dotado de una variada oferta hotelera en ambos países, dispuesta para recibir a los miles de turistas de las más diversas nacionalidades que lo visitan anualmente; una de las nuevas siete maravillas del mundo que fue declarada por la UNESCO como parte del patrimonio de la humanidad.

El salto de mayor renombre es la Garganta del Diablo, con más de 70 metros de altura, es uno de los favoritos de los viajantes por su impacto, ya que deja caer cerca de tres millones de litros de agua por minuto.


La visita a este destino constituye una experiencia altamente sensorial, ya que al recorrerlo se ponen en juego nuestros cinco sentidos;

El gusto encuentra en esta región una infinidad de nuevos sabores dulces y salados, exaltados en preparaciones a base de ingredientes naturales de este ecosistema selvático. Además de las carnes asadas, lo más típico son los pescados como el dorado, el surubí, el pacú, el paty y el manguruyú. En horas de la tarde, no puede faltar una ronda de mate acompañado de chipá, una tradición que une las culturas de los tres países que allí convergen. También es posible acompañar la merienda con mermeladas y dulces provenientes de la flora local.

El olfato se desorienta en medio de tantos aromas ancestrales, y nos parece respirar algo que, más allá de las pasarelas para recorrerlo, no fue intervenido por el hombre,  sencillamente huele a planeta tierra. La humedad de la zona en contacto con la tierra colorada se mezcla con el viento tibio que nos llena de vahos provenientes de la frondosa vegetación reinante.


El sentido del tacto se pone en acción al recibir la humedad que los saltos comparten con los cuerpos de los turistas, ya que el agua está en el aire y su caricia, merece ser celebrada (aunque se venden pilotos en las tiendas de la zona para quienes prefieran no mojarse). Se puede también realizar un tour en bote hasta las cataratas, donde no se podrá evitar quedar impregnado de ellas.

El oído se encuentra estimulado por el canto de las aves de la selva y el ruidoso bramido del agua en constante caída, que estremece con su fuerza y sonoridad. El agua produce un choque contra las piedras que se convierte en sinfonía para el oído, aquel estruendo que escucharon los habitantes de los pueblos originarios y que le valió al mayor salto el nombre de “garganta del diablo” hace que perderse en esas pasarelas se vuelva un momento místico.


A nivel de la vista la escena es una fiesta que incluye todos los colores jugando a formar paisajes con muchos contrastes conformados por el río Iguazú y la selva misionera, ideales para un sinfín de fotografías que nadie quiere dejar de tomar. Los saltos caudalosos forman nubes de espuma en la caída y el agua suspendida origina magníficos arco íris. La fauna se hace presente en forma de monos y coatíes que deleitan con sus travesuras.
En esta ubicación tropical de majestuosa belleza, no podemos dejar de sentirnos protagonistas del estallido de naturaleza más fascinante de América.


No entiendo como hay gente que viviendo tan cerca, todavía no se aventura a una experiencia sumamente completa

Este texto, hace unos años formò parte de una publicaciòn on line


No entiendo la ausencia de ardillas



No entiendo que hicimos para quedar afuera del reparto de ardillas.


Desde siempre veía las ardillitas en los dibujitos y entre Chip y Dale y los animalitos de los bosques de todos reinos en los que las princesas cantaban sentadas sobre el césped, se me hacían casi seres mitológicos.

Fue de grande cuando las vi en vivo y en directo, tan bellas como en los cuentos, tan rápidas y escurridizas como en las comedias. Las ardillas de la vida real se paseaban por los parques enclavados en las más modernas ciudades y nadie se molestaba en prestarles atención. Como a las palomas, o como a los arboles de las veredas, que de tanto estar ahí, parece que no estuvieran.
Mi cámara y yo las perseguíamos (ayudados por alimentos de variada índole) para convencerlas de posar para las fotos, para capturar sus imágenes como entrañables recuerdos de mi encuentro con ellas. Y la gente nada. Como si fueran invisibles y solo yo hubiera recibido el don de poder verlas (así como en muchas historias algunos elegidos logran poder comunicarse con los animales de la pradera).

Entonces, me pregunto porque en mi país no hay ardillas…. 

Ardillita londinense
Y es que las primeras que vi estaban en Londres, por lo que supuse que les gustaba el norte, pero después encontré más en Cape Town, Sudáfrica, que comparte muchos rasgos geográficos con la Patagonia argentina (ver articulo)

Ardillita sudafricana
Entonces, lo que tenían en común era elegir climas relativamente fríos. Sin embargo, el mes pasado me crucé con ardillas igual de silvestres que las anteriores, igual de naturalizadas por todos sus conciudadanos, igual de increíblemente mitológicas para mi... pero en Chiang Mai,Tailandia... 

Ardillita tailandesa
No entiendo por que en Argentina no hay ardillas, pero me encanta  descubrirlas  por ahí... 




No entiendo más de 100 cosas.



Si…. Esta es la publicación Nº100 y sólo puedo decir que no entiendo como he sobrevivido tantos años sin sacar de mi cabeza todas estas ideas sueltas y muchas veces sin sentido que he plasmado en este rinconcito de la cibergalaxia.

Esta re bueno no entender el mundo.


Es una forma de exponer argumentos para (lejos de tratar de entender) explicar que está más que justificado no entenderlo. Es volver a pensar un montón de cosas que nunca se piensan porque se hacen, se ven, se sienten y listo…

No entiendo como naturalizamos y aceptamos tantas cosas sin el más mínimo cuestionamiento, no lo entiendo, y me fascina. Creo que todos deberíamos noenteder más cosas para que nuestros caminos sean más genuinos y nuestras vidas más nuestras y menos impuestas por usosycostumbres. Imagino un mundo en el que todo lo que hagamos haya sido elegido, cuestionado, problematizado y nos imagino más convencidos de que lo que hacemos, vemos o sentimos, lo queremos hacer, ver y sentir. ¿Se imaginan? ¿O no entienden?


No entiendo más de 100 cosas, no entiendo muchísimas más de 100 cosas.


No entiendo el durian



Es muy probable que muchos de ustedes no estén ni enterados de su existencia, pero se trata de una fruta. Una fruta que despierta pasiones encontradas.


El Durien, o Erizo de Árbol, puede llegar a los treinta centímetros de largo y quince de diámetro, es una fruta grandota y pesada que tiene la piel cubierta de picos, como si se tratara del caparazón de un animal prehistórico.

A lo largo y a lo ancho del sudeste asiático, es posible encontrar esta fruta. Dicen que su sabor es intenso y agradable, con textura cremosa. Su pulpa se considera afrodisíaca y tiene aplicaciones en la medicina china como anti inflamatorio y anti térmico. Hay quienes lo usan para hacer vino, dulces, helados, panqueques, cremas y tragos, además de una gran variedad de platos. Incluso sus semillas son comestibles;  asadas y machacadas se usan en pastelería.

Algunas de sus presentaciones son las que siguen:

Helado
Frito
Todo tipo de caramelos


Deshidratado

Hasta en el aeropuerto
Rellenando chocolates
El rey de las frutas
Tiene su propio festival!
Algunas propiedades están claras en este video;


Sin embargo el Rey de las Frutas no es perfecto en su totalidad, al parecer, es dueño de un increíblemente apestoso aroma que le vale el rechazo en muchos lugares. Así como suena, medios de transporte, aeropuertos, hoteles y centros comerciales no se ponen colorados al tener que señalizar el rechazo que les genera.Algunos aseguran que huele a excremento, a animal muerto, a calcetín sudado o a cebolla descompuesta. "Es como comerse una crema de vainilla en una letrina" afirman.



La multa no tiene precio, porque no hay dinero que te salve de tamaña atrocidad


Ventanilla de compra de pasajes
Entre las muchas cosas que no se permiten en la tienda
No entiendo como esta fruta puede despertar las más profundas devociones y las más intensas repulsiones.



No entiendo los múltiples roles de las motos en Camboya



Nunca le tuve mucha confianza a las motos. 
Siempre me dieron bastante temor. 

Y cuando son tantas... mucho más
Me mantuve alejada de ellas toda mi vida, las mire de lejos, casi con desprecio, hasta que un día, en pleno sudeste asiático, descubrí que eran nobles, fieles y sumamente versátiles. 
Antes del viaje, solía creer que las motos eran un medio de transporte para una o dos personas. De a poco, recorriendo Camboya empecé a admitir ver tres, cuatro o quizás cinco personas a bordo. 


Incluso tampoco parecía raro ver niños o bebes viajando en familia sobre estos artefactitos con solo dos ruedas. 
Cuando dos ruedas se hacían pocas, anexar un carro posibilitaba más pasajeros. 


Como transporte público, las motos piloteadas por señores con chalecos anaranjados resolvían problemas de distancias cortas en poco tiempo, solo había que subir detrás del fulano y sostener su cintura para zigzaguear en el transito hasta el destino elegido. 


De todas formas, y a la hora de hablar de Camboya, el medio de transporte por excelencia es el tuc tuc, un adefesio nacido de la anexión de un carrito techado a la parte de atrás de la moto. 


Desde moverse por las ciudades, hasta viajar por los templos con conductores bilingües es posible en tuc tuc, y es una experiencia inevitable para cualquier viajero que llegue a tierras camboyanas. 

Tuc tucs en Angkor Wat
Desde arriba del tuc tuc, y adelante, monjes viajando en moto taxi
Pero, no solo la gente merece ser trasladada; las cosas más variadas y hasta insólitas viajan en moto por Camboya. No siempre he tenido la cámara de fotos a mano o la velocidad para captar la escena, pero aquí va una selección de los múltiples roles de las motos en Camboya.

Frutas
Televisor
Materiales de construcción
Escombros
Muebles
Muebles con gente sentada arriba
¡¡¡Cerdos vivos!!!
Dos pares de cerdos
Increíble la imagen de los bichos en moto, moviendo las patitas

Tiendas sobre ruedas, en este caso de jugos naturales
Tienda de crepes en moto
No entiendo todo lo que los camboyanos pueden hacer con una moto. Sin dudas, hay un universo muy amplio que en este lado del mundo, no hemos explorado.