No entiendo las ofrendas de los budistas



Las religiones son cosas de fe. Es por eso que cuando uno no es practicante, o no se ha criado entre personas con esa devoción, todas suenan un poco raras. Pero la fe es así… crees o no crees y en función de eso, actuas.

Estar viajando por un país budista es una sorpresa a cada paso, todo es tan profundamente extraño que no podía dejar de mencionarlo en este rincón de cosas que no entiendo. Lo primero que no entiendo es que muchos dicen que es una religión, pero lo cierto es que no (listo… asi empezamos).

De todas formas, de lo que quiero hablar es de la cantidad de donativos diferentes que los budistas llevan o compran en y para los templos y los monjes.


Los monjes budistas son personas que dedican su vida a buscar la iluminación. Es común verlos 


pidiendo donaciones durante las mañanas con sus bolsos limosneros y resguardándose del sol con sus sombrillas igual de naranjas que todo en ellos. Durante los recorridos por los templos los encontramos ofreciendo oración o impartiendo “bendición”





 y cuando estamos en tránsito, en terminales y aeropuertos, los cruzamos, aunque suelen tener su espacio privado para esperar

Lugar de espera de los monjes en la terminal de buses
Monjes en el aeropuerto
Lo primero que le regalamos a Buda al entrar a su templo es la decencia. Desde ya, jamás vestiremos de manera impropia, sacarse los zapatos antes de ingresar y cubriste casi todo es la premisa. Además hay otras pautas de comportamiento asociadas al respeto por lo desconocido, que nunca está de más repasar 


Como en la mayoría de los templos, sin importar la religión está bien visto ofrendar flores; las más vistas, son las Flores de Loto, que son muy apreciadas por el culto budista, pero también podemos encontrar pulseras de flores o guirnaldas en los distintos lugares del templo.



También es común en los templos budistas ofrendar sahumerios y aplicar unos papelitos dorados sobre las imágenes de buda.



En otro templo se podían dejar campanas


Por supuesto, como toda estructura dedicada a los valores intangibles, los monjes deben enfocarse en la iluminación y no pueden trabajar, por lo que las alcancías aparecen en todas partes y de todas formas. 

Para cada día de la semana

Moneditas en los pies del buda reclinado
Billetes enganchados en los arbolitos junto al altar
...y toooodo tipo de reservorio, como se pueden ver en las demás fotos que ilustran este repaso de tradiciones. Hay que orar y colaborar. En los templos hay  alcancías, para mantenimiento de los religiosos y de las obras de caridad.

Pero, no solo se puede colaborar de este modo con los monjes, también existe la posibilidad de adquirir un kit de productos necesarios para la vida de un monje budista. No hace falta pensar que pueden necesitar, en la misma puerta del templo están disponibles las cajas promocionadas como “conjunto de batas y ofrendas a los monjes”  con artículos de higiene personal, linternas, alimentos, bebidas y las conocidas túnicas anaranjadas.





Las túnicas no solo están disponibles para lo monjes, también podemos donarle vestimenta a las representaciones de buda de los diferentes templos

Tienda de ropa para figuras de buda
Donantes vistiendo un buda gigante
Buda vestido, y con una estatuita de si mismo en la mano
Y si de cosas difíciles de entender hablamos... en algún templo aparecieron estas ofrendas con formato “gato azul” que sin dudas, no entiendo! 


Me puse a buscar en internet y aparece la historia de un restaurador que habría incorporado su fanatismo por Doraemons (el gato azul japones) a la nueva imagen de las pinturas del santuario, algo que pueden indagar en estos links, sin embargo, no es este el templo del que hablan aquellos artículos, la donación de peluches se fundamenta (al parecer) en que se trata de un templo erigido en memoria de un príncipe que murió siendo pequeño y muchos locales le agradecen con los juguetes preferidos de los niños tailandeses los favores concedidos.

Así nos encontramos con templos con lugar para las flores, los sahumerios, las túnicas de las imágenes, las ofrendas para los monjes y los donativos en efectivo… que dan como resultado unos alteares mas o menos así;



Claramente, no entiendo las ofrendas de los budistas, y cuando trato de buscar más información, veo que no soy la única que no las entiende.


No entiendo estos muñecos eléctricos



Seguimos destacando pedacitos de la vida cotidiana de algunos países asiáticos. 
En este caso, en Camboya,  una propuesta para entretenimiento que funcionaba en la planta alta de un shopping con casi ningún local en actividad. 

Al subir la escalera mecánica, te recibe un grupo de figuras de cuatro patas; animales y personajes como Mickey y Kitty de estructura cuadrada con ruedas al final de sus patas, luces en sus rostros y extremidades, globos en la parte posterior y una diabólica musiquita que se acciona cuando alguien lo monta.


La primera vez que los vi, pensé que eran un emprendimiento infortunado sin éxito aparente, pero en una visita posterior, encontré a los animalejos merodeando entre los tobillos de la gente de manera preocupante y sobre ellos, viajaban niños a los que los padres ametrallaban con flashes desde diferentes dispositivos e incluso niños que montaban estos artefactos en compañía de sus entusiastas padres que no perdían ocasión de gatillar una selfie. 
Mientras tanto, en el aire, las canciones de cada bicho en movimiento se mezclaban y superponían como en una pesadilla dadaista.

Selfie!
Cuidado con el tránsito
¿No está grande como para pilotear ese gato sola?
No entiendo estos extraños juegos para niños, peeeero... si no es bizarro, no es Asia.


No entiendo el durian



Es muy probable que muchos de ustedes no estén ni enterados de su existencia, pero se trata de una fruta. Una fruta que despierta pasiones encontradas.


El Durien, o Erizo de Árbol, puede llegar a los treinta centímetros de largo y quince de diámetro, es una fruta grandota y pesada que tiene la piel cubierta de picos, como si se tratara del caparazón de un animal prehistórico.

A lo largo y a lo ancho del sudeste asiático, es posible encontrar esta fruta. Dicen que su sabor es intenso y agradable, con textura cremosa. Su pulpa se considera afrodisíaca y tiene aplicaciones en la medicina china como anti inflamatorio y anti térmico. Hay quienes lo usan para hacer vino, dulces, helados, panqueques, cremas y tragos, además de una gran variedad de platos. Incluso sus semillas son comestibles;  asadas y machacadas se usan en pastelería.

Algunas de sus presentaciones son las que siguen:

Helado
Frito
Todo tipo de caramelos


Deshidratado

Hasta en el aeropuerto
Rellenando chocolates
El rey de las frutas
Tiene su propio festival!
Algunas propiedades están claras en este video;


Sin embargo el Rey de las Frutas no es perfecto en su totalidad, al parecer, es dueño de un increíblemente apestoso aroma que le vale el rechazo en muchos lugares. Así como suena, medios de transporte, aeropuertos, hoteles y centros comerciales no se ponen colorados al tener que señalizar el rechazo que les genera.Algunos aseguran que huele a excremento, a animal muerto, a calcetín sudado o a cebolla descompuesta. "Es como comerse una crema de vainilla en una letrina" afirman.



La multa no tiene precio, porque no hay dinero que te salve de tamaña atrocidad


Ventanilla de compra de pasajes
Entre las muchas cosas que no se permiten en la tienda
No entiendo como esta fruta puede despertar las más profundas devociones y las más intensas repulsiones.



No entiendo los carteles anti robo de Bangkok



En todo el mundo es una preocupación la inseguridad, y si estamos en lugares con mucha gente, el riesgo aumenta. Esto es algo que en Bangkok han detectado, y como son gente que piensa en todo, nos avisan, nos previenen y nos hacen recomendaciones para que un descuidista no nos deje un mal recuerdo de nuestra visita a sus atractivos turísticos.

Te avisan que tus bolsos corren riesgo...




Te recomiendan que no dejes las mochilas y objetos de valor fuera de tu vista...



Y te dan una serie de sugerencias de seguridad...


En Kuala Lumpur, también encontramos el mensajito...


Y pueden ver la misma advertencia en Sudáfrica aquí.

No entiendo los carteles anti robo de Bangkok, pero me resultan super simpáticos.


No entiendo la ropa de playa en el Sudeste Asiático



Todos en algún momento quedamos sorprendidos por las abismales diferencias culturales entre oriente y occidente. En verdad, tenemos formas muy distintas de pensar algunas cuestiones. Siempre nos llama la atención la forma en que se visten los asiáticos, pero sería un posteo muy largo si tuviéramos que incluir la multiplicidad de prendas que combinan y superponen, sólo vamos a hacer referencia a su ropa de playa.

Algo que no deja de sorprenderme, es la manera en la que a ambos lados del mundo se nos ocurrió mostrar status a partir del color de la piel, aunque exactamente al revés. Así como para nosotros estar “bronceados” indica una buena posición porque se supone que tenemos tiempo para estar al sol, para tomar vacaciones en lugares de playa o para dedicarnos a estar panza arriba, del otro lado del meridiano de Greenwich es absolutamente al revés,  si tu piel es más blanca, da cuenta de que no tenes la necesidad de pasar largas jornadas laborales al sol y eso indica una mejor situación social. 
Por supuesto que así como occidente toma sol en terrazas, ventanas de oficinas y patios de escuelas para no perderse un solo rayito y lograr el color que hay que tener, o usa autobronceantes y va a máquinas cancerígenas para cambian de color, oriente va a lugares con sol y evita por todos los medios que queden evidencias de eso en su dermis. 
Muchas son las formas, desde cremas blanqueadoras disponibles en todos los kioscos hasta cubrirse con sombrillas para caminar por la ciudad. Aquí, un ejemplo de cómo protegerse del sol.




Es sólo un ejemplo, las artimañas para huir del sol son tan variadas como graciosas, para hombres y para mujeres. Se venden todo tipo de cosméticos, guantes largos hasta los hombros, máscaras para cubrir el rostro e infinidad de viseras, gorros, sombrillas y parafernalia protectora para evitar el encuentro con Febo. La piel oscura remite a la clase baja y nadie quiere estar asociado a eso.

Otra cosa muy interesante de algunos lugares de “por allá” es que la religión (además de las ganas de marcar status) les indica que deben estar cubiertos, por lo que los atuendos de playa en regiones con población musulmana lucen más o menos así


Y la pluralidad de indumentaria acuática es verdaderamente amplia...



Por último, también existe entre las mujeres musulmanas una imposibilidad de practicar deportes (no está prohibido, pero está mal visto y les genera cierto rechazo de su comunidad), esto hace que muchas le tengan terror al agua y nos encontremos con grupos de nadadores de orilla, equipados como para sobrevivir a mar abierto (con chaleco y a los gritos en una playa en la que el mar no les cubre las rodillas)


Sé que la imagen no tiene sonido, pero créanme, estaban muy asustadas de estar en el agua, y muchos optaron por quedarse en la arena.

En fin... no entiendo la ropa de playa en un lugar que presume las aguas más hermosas y las playas más bellas de todo el mundo.


No entiendo carteles de Singapur



Llegando a Singapur, todavía no había pisado la primera vereda y ya amaba sus mensajitos.

El baño del aeropuerto me pidió con una sonrisa que no olvide mi equipaje al retirarme


Y una pantalla táctil me invitó a calificar el estado general de los servicios sanitarios.


Pero como siempre, me encanta lo que pasa en los medios de transporte, si… ya es reiterativo, pero Singapur es una ciudad-país con un megaeficiente servicio de transporte que me hizo muy feliz. 
En verdad, tienen una política ecológica de reducción de la plaza automotor, por lo tanto, desalientan la tenencia de autos particulares incentivando el transporte público.

Algunos cartelitos en el transporte publico de Singapur, merecen ser mencionados;
En un taxi, el recodatorio de que no es adecuado hacer demostraciones de afecto. Nada de besos en el asiento trasero, por favor (ni los dibujitos del cartel se atrevieron a besarse).


En el colectivo, dos carteles nos dan pautas para evitar accidentes a bordo y una pantallita se actualiza constantemente para indicarnos cuantos asientos quedan libres en el piso superior


En el metro, nos piden que bajemos las mochilas durante el viaje para cuidar a los demás pasajeros

Bolsa en el suelo para un mejor viaje
Y como ya vimos en otros carteles, ceder el asiento siempre es algo que merece ser recordado, pero en Singapur, nos piden que mostremos que nos importa el otro y lo hacen con simpáticos personajes, un hashtag y una fan page





No entiendo los carteles de Singapur, son excesivamente considerados.